La 1a Jornada Ciudades Comestibles reúne a municipios de todo el territorio para impulsar el espigueo urbano

La 1a Jornada Ciudades Comestibles reúne a municipios de todo el territorio para impulsar el espigueo urbano

Un espacio de encuentro para compartir retos, aprendizajes y oportunidades en torno al aprovechamiento de los frutos urbanos.

El 29 de enero celebramos la 1a Jornada Ciudades Comestibles, un encuentro impulsado por Espigoladors que reunió municipios que se han sumado a la comunidad de Ciudades Comestibles. La jornada fue un espacio para compartir experiencias, poner en común impactos y aprendizajes y, sobre todo, para reflexionar colectivamente sobre los retos y oportunidades que plantea el aprovechamiento de los frutos del arbolado urbano en nuestros pueblos y ciudades.

A lo largo de la mañana, municipios como Reus, El Prat de Llobregat, San Boi de Llobregat, Torredembarra, Cornellá de Llobregat, San Juan Despí, Premià de Mar y Barcelona compartieron su recorrido, en una jornada que combinó contenidos técnicos, debate, una degustación y una visita al centro de producción de es im-perfect.

Experiencias compartidas y retos de futuro para las ciudades comestibles:

La jornada comenzó con la presentación del proyecto Urban(eat)a: Ciudades Comestibles, a cargo de Espigoladors, repasando los inicios en Barcelona en 2021, con los primeros espigueos urbanos. Un proyecto piloto financiado por Singulars permitió probar varios productos, identificando la naranja amarga, la aceituna y la algarroba como frutos con gran potencial de transformación, sin dejar de buscar nuevas oportunidades.

El proyecto tiene tres ejes principales: recogida y revalorización de frutos urbanos, transformación alimentaria y sensibilización ciudadana con espigueos y talleres. Se destacó la diversidad de frutos recuperados —moras, peras, limones, nísperos— y la necesidad de continuar con la investigación para ampliar las posibilidades de transformación.

Durante la jornada, los municipios participantes expusieron cómo han adaptado el proyecto a su realidad: formatos de espigadas, talleres, productos transformados y estrategias de sensibilización. Los testigos mostraron que el despilfarro urbano puede ajustarse a diversas realidades locales y funcionar como herramienta de cohesión social, más allá de la recogida de frutos.

Los retos legales del espigueo urbano:

Uno de los puntos centrales de la jornada fue el espacio dedicado a los retos legales del espigueo de los frutos urbanos, a cargo de Meritxell Martínez (INSTA). En esta sesión se presentaron las conclusiones de un informe sobre el marco legal del espigado urbano, con un análisis de la normativa estatal, autonómica y europea, así como de otras experiencias existentes.

Se abordaron cuestiones clave como la seguridad alimentaria, la participación del voluntariado, la trazabilidad de los productos, la comercialización y los procedimientos asociados. Tal y como se puso de manifiesto, la singularidad y novedad del espigueo urbano genera interrogantes, pero también oportunidades para construir marcos adaptados a esta realidad.

Una cata por descubrir y una visita para imaginar el futuro:

La jornada incluyó también una degustación de productos de la red de Ciudades Comestibles, un desayuno elaborado a partir de frutos del arbolado urbano transformados en los diferentes municipios participantes. Este espacio permitió no sólo degustar los productos, sino también compartir ideas, recetas y nuevas posibilidades de aprovechamiento.

Finalmente, cerramos la jornada con una visita al obrador de es im-perfect, donde las personas asistentes pudieron conocer de primera mano el centro de producción y explorar las posibilidades de futuro en la transformación de productos provenientes del espigamiento urbano.

Seguimos haciendo crecer las ciudades comestibles:

La 1ª Jornada Ciudades Comestibles fue un encuentro muy enriquecedor que confirma el creciente interés de los municipios por repensar la gestión del arbolado urbano y avanzar hacia modelos más resilientes, circulares y socialmente transformadores. Compartir camino con varios municipios nos permite adaptarnos, innovar e imaginar nuevos formatos, colectivos y usos posibles.

Desde Espigoladors, marchamos con una valoración muy positiva y con la voluntad de continuar trabajando codo con codo con los municipios, ampliando la red de Ciudades Comestibles y consolidando el despilfarro urbano como una herramienta clave contra el derroche alimentario ya favor de unas ciudades más vivas, conectadas y comestibles.

Una iniciativa impulsada con la financiación de The Nando and Elsa Peretti Foundation.

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